Quiero dedicarle un capitulo a Uruguay, ya que mis experiencias allá siempre fueron mágicas y es un lugar al que me iría a vivir.
Uruguay tiene otro ritmo de vida, el ritmo de la confianza, la paz, la buena gente, la luz y lo simple.
Cuando fui a Montevideo tendria...no sé 23 años?, no me acuerdo. Veníamos de un viaje a Brasil con amigas y paramos ahi tres días a descansar. Yo hacía lo que las chicas querían, no cuestionaba nada (rarísimo en mí) y hacía los paseos que ellas querían ,etc, etc.
No sé por qué fuimos a dormir a una pensión del microcentro. Supongo que como pasa acá, que los turistas están en los hostel de san telmo y deben sentir la aventura y lo exótico. Nosotras fuimos a una casona antigua con muchas habitaciones y nos dividimos en dos habitaciones , tres chicas en cada habitación. Me acuerdo que había una familia entera en el hall mirando un televisor viejo que distorsionaba la imagen. Nosotras salimos a un bar de por ahí, un bar de mala muerte , que seguramente jamás pisaría en Buenos Aires. Pero en Montevideo todo era extraño, nuevo y maravilloso.
Al otro día a las 5 de la mañana (no sé por qué) nos levantamos con maría Sol para ir al conocer el puerto de frutos antes de volver a Buenos Aires. Caminamos por un microcentro vacío que parecía de los años 50.No había ni un movimiento hasta que paró en una esquina un auto enorme color crema. Era un auto antiguo enorme, como si fuera un chevi, o algo así.Paró en la cuadra de enfrente, se abrió la puerta y salió a lo Marilyn Monroe , un travesti altísimo con un vestido chanel y unos tacos dorados. Saludó en cámara lenta con la mano en el aire enfundada en un guante de satén elastizado al chofer, se dio media vuelta,enfiló hacia una cuadra oscura y desapareció.
María Sol y yo, creyéndonos invisibles, nos quedamos petrificadas admirando la escena. Fue como una película antigua, coloreada a mano. No sé por qué....no sé pero se me cayeron las lágrimas y fue el broche de oro para esa ciudad.
Luego la gente armando los puestitos de a poco, bajando las estructuras de los camiones, el sol asomando, el movimiento empezó a brotar de a poco y al rato todo fue color y alegría.
En uruguay vive gente increíble, hay una energía de buena onda , es genial.Pareciera que uno se pudiera instalar ahí y todo fuera a funcionar fácilmente. ¿Será así?.
Conocí el mágico cabo polonio, aguas verdes, la paloma, punta del diablo (por ahi algunos nombres los pongo mal por que ya no me acuerdo), colonia y alguna playa más.
Punta del Este ...me negué a ir, no me interesa, me lo imagino con ese tinte menemista-valeria mazza y ni me dan ganas.
En uno de los viajes de un pueblito al otro yo dormía en el micro y cuando el micro frenó y abrí los ojos vi el pasado, el pasado de mis sueños en todo su esplendor. Era una calle -boulevar de tierra escoltada por dos casonas antiguas una a cada lado de la calle con escalintas de marmol como imaginé leyendo "cien años de soledad". Quise bajar pero miré a las chicas y estaban todas dormidas y el micro ya arrancaba. Todo estaba envuelto en niebla y pensé "Esto debe ser la muerte, o por lo menos la mía, te bajás acá y conocés épocas pasadas, seguis caminando y desembocás en un jardín soñado lleno de rosas y flores de colores y no necesitás nada más.La belleza, esto es la belleza y la muerte debe ser un camino a todas las imágenes soñadas". Traté de retener ese pueblo en mi cabeza y lo logré ya que todavía lo recuerdo.Cada vez que voy a Uruguay lo busco, algún día lo voy a volver a encontrar.